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¡Cuidado! Cuatro etapas por las que atraviesa una persona cesante

Para el trimestre enero-marzo 2018, la cifra de desempleo en Chile fue de 6,9%, según informó hace unos días el Instituto Nacional de Estadísticas.

En esa línea, desde Trabajo Social de la Universidad del Pacífico explican que la cesantía no solo afecta al bolsillo, sino que también tiene efectos psicológicos en la persona desempleada, marcados por la idea de fracaso y desmotivación.

“Desde la perspectiva psicosocial, el trabajo cumple con la función de vincular al individuo con otras personas, le otorga un rol y, junto con esto, el reconocimiento que la sociedad entera hace de ese rol, asignándole dignidad, estatus y un determinado poder”, explican.

Las cuatro etapas del cesante

Según los académicos, cuando alguien está cesante pasa por cuatro etapas, desde el punto de vista psicológico:

  1. Shock por el despido y escepticismo ante el hecho: Si bien la sujeto experimenta temor ante lo poco estructurado de la situación de desvinculación, confía en sus capacidades y posibilidades, lo que le permite mirar con optimismo su futuro. En ocasiones, es considerado como un periodo temporal de vacaciones. El afectado evidencia altas expectativas e incluso se puede mostrar ilusionado frente a los posibles cambios. Algunos síntomas propios de esta etapa suelen ser ansiedad y preocupación por el futuro.
  2. Pesimismo y decaimiento: Aparece cuando el individuo, pese a todas las gestiones realizadas, no logra reinsertarse laboralmente. Surge con fuerza la percepción de fracaso, por lo que su motivación decae y se vuelve pesimista, rabioso y ansioso.
  3. Percepción de fracaso: En esta tercera fase la persona se reconoce a sí misma como desempleada. Vive la situación de cesantía como un fracaso personal. Se aísla de quienes la rodean y comienza a evidenciar síntomas depresivos, junto con la sensación de vacío y falta de sentido. Tiende a la desvalorización, tristeza, confusión e ira. Incluso el sentido del tiempo se ve alterado.
  4. Desesperanza: En la última fase, los cesantes pierden la confianza de encontrar trabajo y se resignan a su situación, por lo que la búsqueda de empleo deja de ser un objetivo en sí mismo. Se sienten fuera del mercado e incapaces frente a las generaciones que sí lo consiguen. Junto con esto, la vergüenza por el fracaso aumenta frente al desprecio e indiferencia de quienes lo rodean, generando mayor depresión y marginación.

El rol del círculo cercano

Desde la universidad explican que en una situación crítica de desempleo son los familiares y los amigos los que deben apoyar a la persona que no encuentra trabajo, aminorando la presión social que de por sí existe sobre él.

“En la medida que la persona se perciba apreciada por su pareja, familia, amigos y comunidad, tendrá la oportunidad de entregar otros aspectos de sí misma a quienes la rodean, contrarrestando los efectos psicológicos que produce el desempleo”, indica.

Asimismo, la experta comenta que el apoyo de la familia y amigos es esencial en la afirmación de la identidad como persona integral, más allá del rol laboral.

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