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Trabajo infantil en Chile: ¿Cuál es la normativa vigente y cómo podemos erradicarlo?

Si bien Chile presenta una de las tasas más bajas de trabajo infantil en la región, datos de la OIT dejan en evidencia que, al menos, 220.000 niños se encuentran actualmente realizando algún tipo de labor a cambio dinero.

Entre ellos, el 26% de los menores entre 15 y 17 años (la mayoría niñas) realiza actividades de cuidado de otras personas, que pueden ser otros niños, enfermos o adultos de la tercera edad.

En general, la áreas en que se desarrollan son comercio (almacenes familiares, ferias libres, mercados y comercio ambulante) así como servicios asociados al sector agrícola: siembra, desmalezado y corte de pasto, como también cosecha, fumigación, armado de cajas, embalaje de cosecha, carga de sacos, venta de productos, entre otros.

María Soledad Torres, abogada, ex diplomática experta en temas de migración y socia directora de Legal Global, señala que a pesar de que en nuestro país se han presentado avances importantes para erradicar el trabajo infantil, aún hay tareas por hacer, puesto que en áreas como las labores domésticas y el sector agrícola existen cifras “negras”.

Torres dice que, además, con el aumento de los flujos migratorios hacia Chile, hay también una cantidad cada vez más creciente de niños, niñas y adolescentes trabajando en diferentes áreas para apoyar a sus familias.

Asimismo, destaca que la educación tiene un rol primordial en la erradicación del trabajo infantil, por lo que fortalecerla es primordial.

Normativa vigente en Chile

Nuestro país ratificó en 1990 la Convención de los Derechos del Niño, que cuida al menor contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligrosos o entorpecer su educación o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual o social.

A su vez, la Ley 20.189 del año 2007, establece como requisito que los menores de 18 años acrediten haber culminado la educación o encontrarse cursándola y, en caso de que aún sigan estudiando, las labores que desempeñan no deben dificultar su asistencia regular a clases y su participación en programas educativos o de formación.

En este sentido, la ley ordena que no pueden desarrollar labores por más de 30 horas semanales durante el período escolar y que, bajo ninguna circunstancia, pueden trabajar más de ocho horas diarias.

“El Estado debe procurar que se aminoren los obstáculos que, actualmente, sortean los estudiantes trabajadores con relación al acceso y la calidad de la misma. Existe una estrategia nacional para la erradicación del trabajo infantil y protección del adolescente trabajador 2015-2025, iniciado el gobierno anterior, que debe proseguirse como política pública del Estado de Chile”, apunta Torres a “El Mercurio”.

Cabe señalar que a nivel mundial, según cifras entregadas por la Organización de Naciones Unidas, actualmente unos 168 millones de niños, niñas y adolescentes son víctimas del trabajo infantil.

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