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¿Cuáles son los derechos y deberes laborales de las personas migrantes?

La sociedad chilena es muy diversa y, según expertos, se ha formado en base a la migración. No obstante, existen dudas, sobre todo en materia laboral, sobre los derechos y deberes de las personas migrantes.

Datos de CASEN 2015 evidencian que, aproximadamente, 465.000 migrantes residen en Chile. Sin embargo, no hay certeza entre algunos empleadores sobre si es lo mismo contratar a un extranjero que a un chileno o cuáles son los derechos laborales de los primeros.

Según consigna El Mercurio, desde el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) afirman que las personas migrantes tienen los mismos derechos que los trabajadores chilenos. En efecto, la ley de nuestro país prohíbe cualquier discriminación en materia de derechos por factores como sexo, raza, etnia, religión, nacionalidad o estrato socioeconómico.

Al igual que cualquier otro empleado en Chile, los migrantes tienen derecho a no ser acosados, a ser tratados con dignidad y respeto, a tener un empleo digno y a contar con condiciones seguras en el lugar de trabajo.

Por otro lado, no pueden ser sometidos a ningún tipo de acoso laboral ni sexual, tienen derecho a desempeñar solamente las funciones descritas en el contrato y a participar en sindicatos, gremios y asociaciones.

Lineamientos a cumplir

Para que una persona migrante pueda trabajar en Chile necesita tener residencia definitiva o contar con un permiso o visa que le permita hacerlo. A excepción de las nacionalidades que requieren tramitar sus visas en el consulado de Chile de su país, lo más común es solicitar una “visa por motivos laborales”.

En Chile los extranjeros no pueden trabajar con visa de turista, pero si un empleador está interesado en contratar a alguien con este tipo de visado, puede hacerle una oferta laboral que el extranjero debe presentar junto a la solicitud de la visa respectiva en el Departamento de Extranjería y Migración (DEM). El proceso se realiza vía Correos de Chile.

Al recibir la postulación, el DEM tiene la potestad de aprobar o denegar el permiso o visa o, en su defecto, solicitar más información al postulante para determinar si cumple con los requisitos. El valor de la visa varía dependiendo de la nacionalidad del postulante, mientras que el precio del permiso de trabajo con visa en trámite es el 50% del valor total de la visa.

Una vez obtenido el permiso de trabajo, el extranjero puede empezar a laborar en la empresa y, aunque la visa final todavía esté en proceso, el empleador debe empezar a pagar las cotizaciones de la persona en la AFP, Fonasa y/o Isapre.

Un dato a tener en cuenta a la hora de contratar personas migrantes es que, según lo establece el artículo 19 del Código de Trabajo, solo el 15% de los trabajadores de una empresa donde trabajan más de 25 colaboradores pueden ser extranjeros. Lo anterior no aplica en el caso de organizaciones más pequeñas, pues si la nómina completa es menor a 25 personas, no existe problema en que los extranjeros representen más del 15%.

Jornada laboral y remuneraciones

La jornada ordinaria de trabajo de un extranjero y un chileno es igual: salvo algunas excepciones, tiene una duración máxima de 45 horas semanales que no pueden distribuirse en más de seis días. Con el salario sucede lo mismo. El sueldo bruto mínimo es el estipulado por ley: $264.000 al mes trabajando jornada completa o $1.335 la hora, si se trabaja por horas.

En materia de descansos, durante la jornada el tiempo para alimentación tiene una duración mínima de 30 minutos diarios, los cuales no se contabilizan dentro de las horas trabajadas. Semanalmente, los domingos y feriados son días de descanso, y si una persona trabaja esos días tiene derecho a solicitar un día hábil de la semana y tomarlo en compensación. Finalmente, por cada año trabajado, todo trabajador migrante o chileno tiene derecho a 15 días hábiles de vacaciones remuneradas.

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