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Llegar 10 minutos tarde todos los días cuesta una semana menos de trabajo cada año

Si no eres una novia, la impuntualidad no es algo bien visto socialmente. De hecho en ámbitos laborales podría tener no sólo detractores por un tema de educación, también porque el no cumplir con los horarios implica daños difíciles de justificar.

Quizá la sentencia puede parecer desproporcionada, aunque el tiempo no es oro, sí cuesta dinero. Por ejemplo, si una persona llega diez minutos tarde al trabajo cada día habrá perdido unas 44 horas en un año.

De hecho, en 2004, el Instituto Libertad calculó en US$224 millones la pérdida para la economía chilena de dos minutos diarios.

Pero esta conducta se puede remediar, porque para los psicólogos este es un hábito remediable. ¿Cómo?

Generando un hábito inverso: el volverse puntual.

La impuntualidad no sólo afecta al entorno que espera, sino a la propia persona que frecuentemente no llega a la hora. En cada atraso, la persona se estresa y aumenta su adrenalina, corre, toca la bocina, se desenfoca pensando en excusas, intensificando innecesariamente su cansancio mental”, dice la psicóloga Nélida González, gerente de Reclutamiento y Selección de GrupoExpro.

Asimismo, el retraso reduce la productividad laboral. “Es errado creer que retirarse más tarde del trabajo compensará, dado que el horario operativo en una empresa debe funcionar en coordinación y las personas trabajan de manera simultánea. Si la persona se queda media hora más en el trabajo para equilibrar el atraso, estará sola y no tendrá la información que solicita a compañeros de labor, ni respuestas a los mails”, advierte.

 

Para generar el hábito de llegar puntualmente al trabajo, la psicóloga aconseja:

  • Cronometrar: A veces los retrasos reflejan deficiente de organización del tiempo. La recomendación es a medir el tiempo que requiere cada tarea, porque esto ayudará a planificar de modo realista. Cronometrar cuántos minutos requiere levantarse, ducharse, preparar el desayuno, vestir a los hijos, entre otras acciones matutinas, permitirá proyectar cuánto tiempo se necesita para salir del hogar rumbo al trabajo.
  • Preordenar el día anterior: Para reducir distracciones en la mañana, sugiere dejar preparado el vestuario el día anterior. Hay que dejar a mano documentación, llaves, celular, lo que evitará restar en la mañana un valioso tiempo.
  • Conocerse: Analizar el modo de despertar para programar la alarma del reloj. Si la persona despierta al sonar la alarma, tal vez le sirva dejar el reloj apartado de la cama, para levantarse a apagarlo. Si intenta seguir durmiendo al sonar el reloj, puede ser mejor programar dos alarmas, para despertar con la primera y levantarse con la segunda. Para que el despertador no se convierta en un enemigo, es fundamental dormir la cantidad de horas apropiadas.
  • Evitar exceso de optimismo: A mayor distancia entre hogar y trabajo o centro de reuniones, aumentan las probabilidades de enfrentar imprevistos en el traslado. Recomienda agregar entre 10 y 15 minutos al trayecto calculado normal, para considerar posibles atascos, semáforos apagados y fallas de locomoción.
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