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Regularización y nuevas visas: Lo que todo extranjero que quiere trabajar en Chile debe saber

El Decreto Ley 1094 establece las normas referentes a entrada y estadía de extranjeros en Chile. Dicho decreto, que data del año 1975, atribuye a la autoridad administrativa la creación o derogación de visas según las necesidades del país.

María Soledad Torres, ex diplomática, abogada experta en temas de migración y socia directora de Legal Global, señala a “El Mercurio” que en 1984 el reglamento de esta ley estableció que los tipos de visa a los cuales las personas pueden optar en Chile eran: de turista, sujeta a contrato de trabajo, de estudiante y visa temporaria. En el caso de esta última, hay más de una docena de motivos por los cuales un extranjero podría solicitarla.

Debido al aumento en los flujos migratorios hacia Chile, las últimas dos administraciones (la primera de Sebastián Piñera y la segunda de Michelle Bachelet) han enviado proyectos de ley para actualizar la ley migratoria a la actual realidad del país, sin embargo, ninguno ha sido aprobado hasta ahora.

En base a lo anterior, y dado que la realidad migratoria del país ha ido variando con el transcurso de los años, la autoridad administrativa ha adaptado diferentes tipos de visa, sobre todo en lo que respecta a lo laboral.

Es así como en 2015, durante el gobierno pasado, se crea la visa por motivos laborales, cuyo objetivo era que quienes llegaran a Chile pudieran tener acceso a trabajo, pero sin las restricciones de la visa sujeta a contrato.

Torres señala que esta visa dio lugar a un “mercado negro” de contratos, ya que personas inescrupulosas empezaron a venderlos a ciertos inmigrantes que querían regularizar su situación.

Este accionar fue identificado y se iniciaron las acciones al respecto. Una de ellas fue que en abril de este año, tras la llegada al poder de Sebastián Piñera, y en virtud de la potestad de ajustar el sistema de visas dictado por el Decreto 1.094 del año 1975, se elimina esta visa y, en su defecto, se crean nuevas por decreto administrativo.

Las nuevas visas son:

  1. La de turismo y la de reunificación familiar, para los haitianos
  2. La de responsabilidad democrática, para los venezolanos
  3. La de orientación nacional, para extranjeros que, tras obtener un posgrado en una universidad chilena acreditada, desearan emprender o trabajar en Chile
  4. La visa de orientación internacional, destinada a extranjeros con posgrados de las mejores 200 universidades del mundo (según el QS World University Rankings) que quisieran emprender o trabajar en Chile
  5. La visa de oportunidades laborales, que debe ser solicitada desde el extranjero y está orientada a los migrantes, en general, que quieran venir a trabajar a Chile.

Junto con la creación de estas visas, actualmente se está analizando un proyecto de ley enviado por el Presidente Piñera para modificar el Decreto Ley 1.094.

Sumado a esto, se abrió un proceso de regularización. En esa línea, todas aquellas personas sin antecedentes penales que hubieran ingresado al país por pasos no habilitados, que tuvieran visas vencidas o que estuvieran solicitando una visa pero aún no hayan recibido una resolución podían sumarse a este proceso de regulación, que ya culminó para el primero de los casos y que finaliza el 22 de julio para los últimos dos.

Proceso de regularización

José Tomás Vicuña S.J., director nacional del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), explica que el proceso de regularización consta de diversas etapas y está dirigido a distintos públicos. Sin embargo, aclara que el mismo no garantiza la regularización. Además, el postulante no puede trabajar mientras esté inscrito en el proceso.

Según el sacerdote, tanto el proceso de regularización como el proyecto de ley tienen cosas buenas y malas.

“Si el proyecto de ley se aprueba tal cual como está, las personas que ingresen a Chile como turistas no podrían, en un futuro, cambiar su situación migratoria dentro del país. Asimismo, si una persona en situación irregular se atiende en algún centro médico, el personal estaría en la obligación de denunciar, llevando al migrante a esconderse”, indica.

De acuerdo a Vicuña, según consigna “El Mercurio”, la experiencia del proceso de regularización ha demostrado que cuando el Estado la permite, el migrante la busca y, por eso, considera necesario definir los criterios con que se actuará en el caso de las personas que no alcancen a normalizar su situación.

“La pregunta es qué pasará cuando culmine el proceso. ¿Se expulsará a estas personas? ¿Expulsaremos a niños, tal y como lo está haciendo Donald Trump?”, cuestiona Vicuña.

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